Crónica 13 – Nov 5/19

Llevaba varias semanas sin dormir más de 3 horas seguidas porque al estar completamente horizontal, sentía que me ahogaba. Ya había visitado urgencias 2 veces y aunque aún tenía líquido en mi cuerpo, según los exámenes, todo parecía dentro de lo normal. Así que mi teoría era que estaba sufriendo de ataques de pánico; que simplemente tenía miedo de ahogarme y por eso mismo me ahogaba.

Entonces, el 23 de abril, me levanté como el resto de los días anteriores; muy, muy cansada y contenta porque ya era de día y podía caminar por toda la casa sin miedo de despertar al resto del mundo, y además podía tener compañía (porque si, quería que la gente a mi alrededor tampoco durmiera y me acompañara en mi pena)

La única diferencia ese día, era que sentía una sed insaciable. Desayuné y me quedé charlando con mi hermana mayor y con Cielo (la señora que nos ayuda en casa) y tomándome un vaso gigante de jugo de lulo con mucho hielo. Luego otro vaso, otro y otro más. Era extraño, pero pensé que estaba deshidratada por todo el drenaje de los últimos días. Seguí en la mesa, pero empecé a sentirme mal, tenía mucho dolor de estómago, así que fui al baño.

Mientras estaba en el baño empecé a sentir las manos y los pies extraños; se encalambraban y desencalambraban frecuentemente. También sentía un frío insoportable por 2 o 3 segundos y luego se quitaba. Esto no lo había sentido jamás, sabía que no era normal, sabía que lo mejor era ir a urgencias, pero paradójicamente, me comencé a sentir mejor.

Me recosté en la cama y llamé a mi hermana para decirle lo que sentía, y aunque no estaba muy convencida de ir al hospital (nunca quiero ir y siempre me tomo mucho tiempo para decidir hacerlo) un impulso me hizo presionar a mi hermana y decirle que me sentía muy, muy mal (siempre creando drama). Así que ella se puso en la difícil tarea de conseguir transporte, precisamente el día sin carro en Medellín.

Después de un buen rato buscando taxi y de enterarnos de que las ambulancias no se pueden llamar a la línea 123, llegamos a la Clínica Medellín del poblado.

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Allí fui admitida inicialmente por una bajada de presión arterial, acompañada de un ritmo cardiaco muy alto.

Empezaron a ponerme suero intravenoso, bolsas pasaban y pasaban, las enfermeras iban y venían, el médico se asomó un par de veces para preguntar si me sentía mejor. Nos explicaban que para subir la presión, tenían que seguir poniéndome líquidos. Yo me sentía igual, solo que más incómoda en esa camilla.

Pasamos allí un par de horas sin ninguna novedad, solo esperando, pero de un momento a otro, volví a tener el mismo dolor de estómago que me dio después de desayunar, así que fui de nuevo al baño y allí, empecé a sentirme diferente; embombada y sin poder coordinar muy bien los movimientos. Salí del baño y escuché todo en eco, regresé a mi cubículo, dándome cuenta de que mi hermana me estaba mirando fijamente con sus ojos grandes y asustados. Me hizo mil preguntas y yo le respondía; o al menos eso era lo que yo pensaba. Lo siguiente que recuerdo es verla llamar a las enfermeras con bastante insistencia.

Frente a 4 o 5 enfermeras, mi hermana empezó a explicarles que yo estaba incoherente, que no podía hablar bien, que tenían que hacer algo ya, pues ella era neuropsicóloga y sabía que eso era muy grave, que probablemente era la manifestación del poco oxígeno en mi cerebro.

Yo pensaba que mi hermana estaba exagerando todo como de costumbre. Yo me sentía un poco lenta, sí; pero eso debía ser normal con la bajada de la presión, ¿o, no?

Empecé a prestar atención a mis frases y me di cuenta de que solo podía decir un par de palabras. Que en mi cerebro yo tenía toda la frase armada para responder a las preguntas que las enfermeras me hacían, pero al tratar de hablar, solo modulaba “Colombia” y “zapatero” (al menos ya sé que soy una patriota!)

Me sentía frustrada, no podía comunicarme. Las enfermeras se empezaron a asustar. No encontraban mis signos vitales; estaban por el piso pero yo no me sentía tan, tan mal.

Empezaron a chuzarme por todo lado, me “raspaban” la arteria en la muñeca, me canalizaron otra vena y me pusieron un catéter en el cuello.

El médico se llevó a mi hermana lejos de mí y eso me empezó a generar una molestia increíble. Las enfermeras no me decían nada de mi condición y yo no podía preguntar porque no me salían las palabras.

Podía notar que mi hermana estaba muy angustiada, yo le preguntaba qué pasaba, qué dijo el médico y ella simplemente no me decía nada.

Sentía que me trataban como una niña a la que le ocultan la verdad. Tenía muchísima rabia, quería gritarles a todos que se comieran un tarrado de lo que ya sabemos y dejaran de hacerse los bobos y me dijeran qué tanto hablaban a mis espaldas. De todas formas, yo estaba segura que fuera lo fuera, todos estaban exagerando… yo no me sentía tan mal, sabía que todo iba a estar bien.

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A partir de ese momento, las enfermeras no me dejaban sola, el médico se la pasaba prácticamente en mi cubículo, y mi hermana decidió marcarle a mi otra hermana para que se viniera al hospital lo más pronto posible (días después me contaron que en serio pensaron que ese podía ser mi último día)

Pasó un rato, estaba  estable, aun no podía hablar con normalidad, pero podía hacer frases completas; así que por fin pude preguntarle al médico qué tenía, qué había hablado con mi hermana. Su respuesta fue que era posible que yo tuviera una bacteria, que lo más adecuado era trasladarme a la Unidad de Cuidados Intensivos, pero que en esa clínica no había, así que estaban buscando cupos en todo Medellín. Mientras tanto, empezó protocolo para tratar bacterias: Aislarme, hacerme un cultivo arterial cada cierto tiempo (los médicos me van a matar por cualquier barbaridad que estoy escribiendo, puede que no sea 100% precisa, jaja), me ponían más y más medicamentos intravenosos.

Mi otra hermana llegó a hacer relevo y a chequear por ella misma mi estado. Así pasé como 4 horas, hasta que por fin encontraron cupo para mí en la clínica del Rosario del Tesoro.

Ese día corroboré que enfermarse es un lujo; y aquí va mi denuncia pública; pues el traslado al otro hospital solamente se podía hacer en ambulancia (una sola empresa trabaja con la clínica Medellín), teniendo en cuenta que ambas clínicas se encuentran en el mismo sector,  dicho traslado se tardó máximo 15 minutos, pero la cuenta que tuvimos que pagar anticipadamente fue de COP$450.000. Increíble, ¿¡no!?

Llegué a la UCI de la nueva clínica, con un diagnóstico incierto, aislada por una posible bacteria, con 300 catéteres y canalizaciones, todavía sin poder hablar mucho, de nuevo con una sed insaciable, ganas de vomitar y un poco de estrés de ver al resto de pacientes a mi alrededor en estado de inconsciencia. Pero sobretodo, estaba exhausta, no podía tener los ojos abiertos por más de 15 minutos, y así como por arte de magia, y en compañía de mi vieja y fiel amiga hidromorfona, pude dormir casi 2 días seguidos; tal y como lo había estado anhelando por aproximadamente 1 mes.

14 Comments

  1. PAO

    Corrección! Yo tenía poker face, no estaba angustiada por fuera, y siempre siempre te dije en que estado estabas. Tu malgenio e irritabilidad era parte de tu condición bebe 🙂 s

  2. Mafe

    Yo me conozco esta parte de la historia a través de mis ojos. Pero es una aproximación bastante precisa de la situación.
    Corrección: Paola no me llamó cuando te vio incoherente. Nosotras nos estábamos comunicando todo el tiempo. Yo estaba dictando clase, así que terminé la clase temprano para poder salir para la clínica 🙂

  3. Adriana Quintero H

    Me alegra mucho verte en tantos lugares, viviendo al lado de tu amor y que superaste esto y lo otros y cada situación que nos has compartido. Te mando la mejor vibra y recuerda que los buenos somos más, aplica para las células y defensas de tu cuerpo 💪

  4. Catalina

    Para adelante mujer fuerte 💪 soy una de las tantas personas que te admiran por tu barraquera.me encanta leerte. Un abrazo gigante Dios y la virgen te protejan!

  5. Lili villa

    Pero qué pasó después!!!! Siempre me dejas en ascuas no es justo!!! Jijiji te queremos montones y nos encanta que estés disfrutando la vida como te mereces!!!!

  6. Nathy

    Solo tuuuu con esa tenacidad y valentía y tu familia con ese profundo amor que todo lo puede logran convertir una historia tan compleja en algo que motiva! Y nos dice que si se puede! Que todo se puede!!! Gracias por tus historias y por enseñarnos tanto 😘

  7. Nathy

    Solo tuuuu con esa tenacidad y valentía y tu familia con ese profundo amor que todo lo puede logran convertir una historia tan compleja en algo que motiva! Y nos dice que si se puede! Que todo se puede!!! Gracias por tus historias y por enseñarnos tanto!

  8. Andres Obonaga.

    Cosas así, suelen suceder en esa fecha.
    Los veintitrés de abril son días mágicos.
    A veces suceden cosas malucas.
    A veces nacen cosas maravillosas.

  9. Carolina

    Que Patriota más Fuerte que viene de Medellín a dar la vuelta al Mundo en unos días. Que emoción Di, nunca te preguntamos nada cuando te vemos porque esperamos que cuentes por acá ♥️💕 ojalá te veamos antes de que regreses y sino a la vuelta… te esperamos como siempre!!! Hoy Valentina te llamaba para que almuerces con ella 🥰 quiero a Di dijo ⭐️Te queremos

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